top of page

147 estudios en una semana: lo que descubrimos cuando el laboratorio dejó de ser un lujo

  • Foto del escritor: Dr. Julio Enrique López Ruigómez
    Dr. Julio Enrique López Ruigómez
  • hace 6 días
  • 4 Min. de lectura

Hay algo que como médico he escuchado tantas veces, que podría jurar que ya viene incluido en el paquete básico de cualquier consulta:

“Doctor… luego me hago los estudios.”


Y cuando pregunto por qué no se los han hecho, casi siempre la respuesta es la misma, con distintas palabras pero con el mismo peso:

“Es que están bien caros.” o “Me da miedo salir mal.”


Y es completamente entendible. Porque seamos honestos: para muchas familias, hacerse un chequeo de laboratorio no es “prevención”… es un gasto fuerte, un golpe al bolsillo. Y si a eso le sumamos el miedo (ese miedo silencioso que nadie dice en voz alta) de descubrir que algo no está funcionando bien… entonces los estudios se convierten en algo que se pospone una y otra vez.



Hasta que el cuerpo ya no da aviso. Hasta que el cuerpo ya grita.

Y justo ahí fue donde nació una idea que en Manos que Cuidan nos ha cambiado el ritmo del corazón:¿Qué pasaría si logramos bajar el costo de los estudios?


La prevención funciona… cuando la gente puede pagarla

Lo que hemos visto en estas semanas ha sido muy claro:

Cuando el costo baja, la decisión cambia. Cuando un estudio deja de ser un lujo, muchas personas dicen:

“Va, sí me lo hago.”


Y no porque la gente no quiera cuidarse… sino porque a veces cuidarse cuesta más de lo que se puede. Así que decidimos hacer algo que parecía sencillo, pero que en realidad implica un esfuerzo enorme: buscar patrocinadores. No para hacer publicidad bonita. No para tomarnos la foto. Sino para una sola cosa:

que más personas puedan acceder a estudios de laboratorio clínico sin que el dinero sea una barrera.


Y lo que encontramos nos sorprendió.


Una semana. 147 estudios. Y muchas historias que no esperábamos encontrar.

Al día que escribo este artículo, en la última semana realizamos 147 estudios a población abierta.



147 personas que probablemente habrían seguido caminando por la calle, trabajando, cuidando a su familia, viviendo “normal”… sin saber que su cuerpo ya estaba enviando señales silenciosas.


Y los resultados fueron contundentes.

En esos estudios encontramos:

  • Diabetes

  • Colesterol y triglicéridos elevados

  • Hipotiroidismo

  • Anemia

  • Enfermedad renal

  • Cirrosis

  • Hígado graso

  • y un caso de VIH

Y aquí viene lo más fuerte…

La mayoría de los pacientes no tenían síntomas.


O al menos no síntomas que los obligaran a ir al doctor.

Porque las enfermedades crónicas son así: son pacientes, silenciosas, estratégicas… y cuando se presentan con síntomas, muchas veces ya llegaron tarde.


La gran mentira de “me siento bien”

Hay una frase que nos repiten constantemente:

“Pero doctor, yo me siento bien.”


Y yo lo creo. Lo creo de verdad.

Pero sentirse bien no siempre significa estar bien.

La diabetes puede avanzar en silencio. El daño renal puede avanzar sin dolor. El hígado graso puede crecer sin avisar. La anemia puede robar energía poco a poco hasta que la vida se siente pesada.



Y entonces un día aparece el infarto. O la diálisis. O la hospitalización inesperada. O el diagnóstico que cambia todo. Y lo más duro es que muchas de esas historias pudieron ser diferentes con algo tan sencillo como:

un estudio de laboratorio a tiempo.


No exagero cuando digo que esto cambia vidas

En Manos que Cuidan hemos vivido algo que no se enseña en la universidad.

Porque sí, aprendemos medicina. Pero hay momentos en los que no solo somos médicos.

Somos testigos.

  • Testigos de alguien que llega por curiosidad…y sale con un diagnóstico que nunca imaginó.

  • Testigos de familias que se miran con miedo…y luego con alivio cuando detectamos algo temprano.

  • Testigos de personas que, gracias a un resultado, toman decisiones que pueden literalmente salvarles la vida.

Y aunque suene fuerte, lo voy a decir como lo sentimos:

Es satisfactorio saber que hemos cambiado la vida de algunas personas.


Porque no se trata de números.147 estudios no son 147 hojas impresas. Son 147 historias.


Esto apenas comienza… pero necesitamos apoyo

Nuestro objetivo es continuar con este programa al menos 3 meses más.

El impacto está siendo enorme, pero también hay una realidad que no podemos disfrazar:

el gasto operativo es alto.


Y aunque estamos trabajando con todo el corazón, todavía no sabemos si podremos hacerlo permanente. Pero por ahora, lo que sí sabemos es esto:

📌 está funcionando.

📌 está detectando enfermedades.

📌 está ayudando a personas que de otra forma no se habrían atendido.

Y cuando algo así funciona… no se abandona fácilmente.


Gracias a quienes ya están haciendo esto posible

A todos los patrocinadores que han creído en este proyecto:

Gracias.

Gracias por confiar.

Gracias por apostar por la prevención.

Gracias por entender que ayudar no siempre significa donar, sino construir.

Sin ustedes, este programa no existiría.

Y lo más importante: sin ustedes, muchas personas seguirían viviendo con una enfermedad silenciosa, avanzando sin control.


Si estás leyendo esto… este mensaje también es para ti

Si tienes tiempo sin hacerte estudios, aunque “te sientas bien”…hazlo.

No por miedo. Por amor propio. Porque el cuerpo avisa, pero a veces avisa tarde.


Y si eres empresario, comerciante o parte de una organización y quieres sumarte como patrocinador: este programa tiene resultados reales. Resultados que se pueden medir en diagnósticos oportunos y vidas que cambian.


En Manos que Cuidan no vendemos promesas. Estamos mostrando evidencia.

Y mientras podamos seguir, vamos a seguir.


Manos que Cuidan, Un programa que no solo detecta enfermedades… detecta oportunidades de vivir mejor.

Comentarios


Envíame un mensaje y dime lo que piensas

¡Gracias por tu mensaje!

Contacto 444-285-2308

manosquecuidansalud@gmail.com

San Luis Potosí. S.L.P.

© 2025 Creado por Manos que cuidan

bottom of page