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El rezago quirúrgico en San Luis Potosí: cuando la cirugía no puede esperar

  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

En San Luis Potosí hay historias que no suelen aparecer en las estadísticas oficiales. Historias que no empiezan en un quirófano, sino en una mesa familiar donde alguien hace cuentas imposibles: renta, comida, escuela… y una cirugía que no alcanza a pagarse.


El rezago quirúrgico no es un concepto abstracto. Tiene nombre, rostro y consecuencias. Es la hernia que lleva años “aguantándose” con un faja; la vesícula que duele cada semana; la cirugía ortopédica que se pospone hasta que caminar se vuelve un lujo. Y, en muchos casos, es la cabeza de familia quien vive con esa enfermedad, cargando no solo el dolor físico, sino el miedo de no poder trabajar y dejar a los suyos sin sustento.


¿Cuántas cirugías necesita realmente una ciudad?


La Comisión de Cirugía Global de The Lancet propuso un dato clave para entender la magnitud del problema:👉 una población requiere alrededor de 5,000 cirugías por cada 100,000 habitantes al año para cubrir adecuadamente sus necesidades quirúrgicas básicas.

Hagamos el ejercicio con San Luis Potosí.



El área metropolitana —que incluye San Luis Potosí, Soledad de Graciano Sánchez y zonas conurbadas— ronda 1.2 millones de habitantes. Eso significa que, cada año, esta población necesitaría aproximadamente:


60,000 cirugías anuales (5,000 cirugías × 12 bloques de 100,000 habitantes)


La pregunta incómoda es inevitable:👉 ¿Realmente se están realizando todas esas cirugías?👉 ¿Y cuántas se están posponiendo, cancelando o nunca se realizan por falta de recursos?

La respuesta, aunque no siempre esté documentada con precisión, se percibe todos los días en consultorios, hospitales y salas de espera: el rezago existe y crece.


El costo de no operarse


Cuando una cirugía no se realiza a tiempo, el problema no se queda igual: empeora.

  • Una hernia pequeña se vuelve incapacitante.

  • Una vesícula inflamada termina en urgencias.

  • Un problema quirúrgico “sencillo” se transforma en una cirugía compleja y costosa.


Pero hay un costo menos visible y más profundo: el impacto social y familiar.

El Juan Alberto de una colonia marginada de la ciudad (cambiamos su nombre por privacidad), chofer de transporte público, padre de tres hijos. Tiene una hernia inguinal diagnosticada desde hace dos años. Sabe que necesita cirugía, pero el costo es inalcanzable. Sigue trabajando con dolor intermitente, hasta que un día ya no puede cargar peso. Pierde ingresos. La familia se desestabiliza. Todo por una cirugía que, realizada a tiempo, habría cambiado el curso de la historia.



Población abierta: los más afectados

El rezago quirúrgico golpea con más fuerza a la población abierta, a quienes no cuentan con seguridad social efectiva o que, aun teniéndola, enfrentan largas listas de espera.


Aquí es donde entran los casos especiales:

  • Pacientes que han sido valorados, pero no operados.

  • Personas que dependen de fundaciones o donativos.

  • Familias que ya agotaron todas las opciones posibles.

Son historias que quedan “en pausa”, esperando una oportunidad.


¿Y si el problema no fuera la cirugía, sino el acceso?


No todas las cirugías requieren hospitales de alta especialidad. Muchas pueden realizarse de forma segura en centros quirúrgicos de segundo nivel de atención, con:

  • Médicos certificados

  • Protocolos claros

  • Infraestructura adecuada

  • Costos optimizados


Reducir costos no significa bajar calidad. Significa hacer eficiente el sistema, eliminar gastos innecesarios y enfocar los recursos donde realmente importan: el paciente.


Un centro quirúrgico con alto valor social


Nuestro grupo está desarrollando un centro quirúrgico con esta visión: un espacio donde se realicen cirugías correctivas que devuelvan la salud, la movilidad y la tranquilidad a quienes más lo necesitan.



Con el apoyo de diversas empresas, fundaciones y aliados sociales, buscamos:

  • Disminuir el costo de las cirugías

  • Facilitar el acceso a procedimientos resolutivos

  • Priorizar casos sociales y especiales

  • Ofrecer atención médica humana, cercana y digna


María, madre soltera, con una patología quirúrgica que la obliga a faltar al trabajo constantemente. En el sistema público tradicional, su cirugía es “no urgente”. En un modelo con enfoque social, su cirugía es una inversión: en su salud, en su familia y en su futuro.


La cirugía también es justicia social

Hablar de rezago quirúrgico no es solo hablar de bisturíes y quirófanos. Es hablar de equidad, de oportunidades, de salud como motor de desarrollo.


Un centro quirúrgico accesible no solo opera enfermedades:✔️ reduce incapacidades✔️ evita complicaciones✔️ devuelve productividad✔️ fortalece familias


En una ciudad como San Luis Potosí, con miles de cirugías necesarias cada año, acercar la cirugía a quien la necesita no es un lujo, es una urgencia social.


Y cada cirugía realizada a tiempo es una historia que no termina en rezago, sino en recuperación.

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