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¿Época de frío y todos andamos moqueando? La ciencia detrás de los cuadros gripales

  • Foto del escritor: Dr. Julio Enrique López Ruigómez
    Dr. Julio Enrique López Ruigómez
  • 11 nov
  • 3 Min. de lectura
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Y cómo cuidarte sin caer en mitos, exageraciones… ni antibióticos innecesarios.


Cuando llega la temporada de frío, pareciera que medio país anda con suéter, cobija, bufanda y flujo nasal incluido. Las salas de espera se llenan, las cajas de pañuelos se agotan y el famoso “me pegó la gripe” se vuelve frase cotidiana.


Pero, para empezar, saquemos algo del camino: el frío no enferma por sí solo. Sí, ya sé que tu abuelita decía que si salías sin suéter te iba a dar gripe… pero científicamente eso no es así. Nadie se contagia por congelarse tantito: te contagias porque alguien te pasó un virus. Así que si estás leyendo esto mientras regañas a tus hijos por no llevar chamarra, bueno… no les quites la chamarra, pero tampoco les jures que se van a enfermar solo por eso.


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Entonces… si el frío no causa gripe, ¿por qué nos enfermamos más?


Acá viene la parte interesante:


1. Pasamos más tiempo encerrados


En días fríos, todos buscamos lo mismo: lugares cerrados, calientitos y —desgraciadamente— mal ventilados. Y ya se sabe: más personas en un lugar cerrado = más virus circulando = más probabilidades de contagio.


2. Los virus sobreviven más tiempo


Las bajas temperaturas y la baja humedad hacen que los virus respiratorios, especialmente los que causan gripe, se mantengan infecciosos por más tiempo fuera del cuerpo. Básicamente están más cómodos… aunque tú no lo estés.


3. Nuestras defensas bajan un poco la guardia


El aire frío puede afectar la mucosa nasal, esa primera barrera natural que tenemos para que los virus no se instalen. Si esta protección funciona menos, el sistema inmunológico tiene que trabajar el doble… y a veces no es suficiente.


Conclusión: El frío no te enferma, pero sí crea las condiciones perfectas para que los virus hagan fiesta.


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¿Antibiótico para la gripe? ¡No, por favor!

Los cuadros gripales son causados principalmente por virus. Repito: virus, no bacterias.

Y los antibióticos, aunque son excelentes para ciertos tipos de infecciones, no sirven contra virus. El problema es que la gripe es la enfermedad en la que más se recetan antibióticos por error.

¿Significa eso que nunca se necesitan? No exactamente. Hay un pequeño porcentaje de casos en los que la infección inicial se complica y aparece una bacteria oportunista. Ahí sí, el antibiótico es necesario. Por eso, si después de unos días no mejoras con tratamientos básicos, es momento de evaluar.


Cuando un cuadro gripal se pone serio


Un resfriado común no solo es moqueo y dolor de garganta. El virus puede extenderse a:

  • Oídos → otitis

  • Senos paranasales → sinusitis

  • Bronquios → bronquitis

  • Pulmones → neumonía


La mayoría se resuelve solo, pero algunas complicaciones pueden ser graves, especialmente en personas con:

  • Obesidad

  • Diabetes

  • Enfermedades autoinmunes

  • Cáncer

  • Uso de ciertos medicamentos que bajan defensas

  • Enfermedades crónicas agregadas


Si perteneces a alguno de estos grupos, más vale estar atento a los síntomas.


Antigripales: útiles, pero ojo con las enfermedades crónicas


Los antigripales comunes suelen ayudar bastante, pero no todos son amigables con condiciones como:

  • Hipertensión

  • Hipotiroidismo

  • Enfermedades cardiacas

  • Glaucoma


Por eso, antes de automedicarte “lo de siempre”, mejor consulta con tu médico. Tu cuerpo te lo va a agradecer, y tu presión arterial también.


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Sobre el cubrebocas… sí, ya sé que no te encanta, pero funciona


No lo uses todo el tiempo si no quieres… pero si estás enfermo, úsalo. Ayuda muchísimo a evitar contagiar a los demás. Es una muestra de respeto, empatía y mínimo sentido común en temporada de virus. Tu compañero de trabajo y tu familia te lo agradecerán.


Vacunas: tu mejor protección contra complicaciones


Las vacunas contra la influenza y otras infecciones respiratorias no te hacen invencible, pero sí:

  • Reducen el riesgo de enfermarte

  • Hacen que la enfermedad sea más leve

  • Disminuyen complicaciones graves


Así que si te toca vacuna, ponértela es una gran decisión.


¿Cuándo sí debes acudir al médico?


Buena pregunta. Aquí van las señales:

  • Si los síntomas ya no te permiten hacer tu vida normal

  • Si el dolor es intenso

  • Si tienes dificultad para respirar

  • Si te sientes “peor de lo normal” en un resfriado

  • Si perteneces a un grupo de riesgo

  • Si no mejoras después de unos días


Y, claro, si tienes dudas, comunícate con tu médico de cabecera. Preguntar nunca está de más.


En resumen:

El frío no causa gripe, pero facilita el trabajo de los virus. Los antibióticos no son la solución para infecciones virales. Cuida tus defensas, usa cubrebocas si estás enfermo, mantén ventilados los espacios, vacúnate y consulta a un médico cuando los síntomas no cedan.

Mientras tanto… que el frío nos agarre informados, preparados, y con una caja de pañuelos a la mano.

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